Antonio Turiel disecciona en No Normal Tour el colapso del modelo energético actual y el espejismo de la "transición verde"
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| Antonio Turiel durante su intervención / Creative Commons |
21.4.2026
Hay conferencias que actúan como un jarro de agua helada en mitad de un desierto de complacencia. La intervención de Antonio Turiel, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), en el Teatro Albeitar de León el pasado 14 de abril, ha sido una de ellas. Bajo el título “Guerras por el petróleo y transiciones fallidas”, Turiel no solo ofreció un análisis técnico; lanzó un acta de defunción a la idea de que podemos seguir viviendo exactamente igual que hasta ahora.
EL ESPEJISMO OFICIAL DE LA "TRANSICIÓN VERDE".
El punto de partida de Turiel es tan sencillo como demoledor: hemos chocado contra los límites biofísicos del planeta. Mientras desde Bruselas y los consejos de administración del Ibex 35 se nos vende un "Green New Deal" basado en la digitalización y el coche eléctrico para todos, la realidad geológica dicta otra sentencia.
El experto denuncia que el modelo de transición energética actual es, en gran medida, una huida hacia adelante. No se trata solo de que no haya litio o cobalto suficiente para electrificar el parque móvil global, sino de que la propia infraestructura del sistema capitalista es "diésel-dependiente". El diésel es la sangre que mueve los camiones, los tractores y la maquinaria de minería necesaria para, irónicamente, extraer los materiales de las renovables. Y el diésel, advierte Turiel, ha entrado en una fase de declive irreversible.
GEOPOLÍTICA DE LA ESCASEZ
Uno de los puntos más lúcidos del investigador y divulgador leonés hace referencia la conexión entre los conflictos actuales y la geología. Para Turiel, lo que ocurre en el Mar Rojo o en el Estrecho de Ormuz no son meras disputas ideológicas o religiosas de carácter local sino los estertores de un sistema que lucha por las últimas migajas de energía barata y de alta densidad.
Cuando el petróleo de fácil extracción se acaba, el sistema se vuelve volátil. La inestabilidad en Oriente Medio no es un accidente, sino una consecuencia directa de un mundo donde la oferta de crudo ya no puede seguir el ritmo de una demanda obsesionada con el crecimiento. La "guerra por el petróleo" no es algo que vendrá; es el ruido de fondo de nuestra década.
EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: EL DECRECIMIENTO
El análisis de Turiel pone contra las cuerdas el discurso de la "normalidad" promovido por el poder. Porque la clase política, de casi cualquier signo, vive atrapada en la promesa de recuperar el poder adquisitivo y el consumo prepandemia. Sin embargo, según el científico, esa normalidad era una anomalía histórica sostenida por un crédito energético que ya ha vencido.
La crítica más feroz se dirige a la ceguera selectiva de las instituciones: se ignora la Tasa de Retorno Energético (TRE) -la energía que hay que gastar para obtener energía- y se apuesta por soluciones tecnológicas que, en el mejor de los casos, son parches temporales. El mensaje es claro: si no planificamos democráticamente un descenso en el consumo de materiales y energía, el mercado lo hará de forma caótica, desigual y violenta.
HONESTIDAD O COLAPSO
La perspectiva que Turiel firma con su conferencia es una llamada a la madurez colectiva, en un mundo en el que no se puede seguir externalizando los costes de un estilo de vida insostenible ni confiar en que un milagro tecnológico salve a la civilización de las leyes de la termodinámica.
Finalmente, para el científico, la pregunta que queda en el aire no es si va a haber un cambio -el cambio es obligatorio porque los recursos se agotan-, sino si ese cambio se hará repartiendo los sacrificios de manera justa o permitiendo que la escasez sea la excusa para nuevas formas de autoritarismo energético. Porque como sociedad, el primer paso es dejar de hacerse trampas al solitario porque la era de la abundancia de la energía fósil ha terminado. Ahora toca, entonces, decidir qué mundo se quiere construir sobre sus cenizas.
