Miembros de la Federación Galega de Ecoloxistas en Acción, afín a la directiva estatal, Greenpeace y Amigas da Terra defienden la instalación de más eólicos en Galicia en un polémico comunicado que obvia las recomendaciones del Consello da Cultura

El Consello da Cultura Galega ha advertido en un informe que el actual ritmo de instalación de parques eólicos en Galicia "supera la capacidad de carga del sistema natural" / Creative Commons

21.8.2023

Un informe oficial del organismo consultivo considera que el actual ritmo de instalación de parques eólicos en Galicia "supera la capacidad de carga del sistema natural" y, además, "rompe con la imagen del paisaje tradicional y con la memoria colectiva de sus habitantes" suponiendo en consecuencia un perjuicio evidente a múltiples niveles.

Pese a ello, la Federación Galega de Ecoloxistas en Acción, la agrupación de voluntarios de Greenpeace Galicia y Amigas da Terra han pedido abiertamente en una nota de prensa sobre la Lei do Clima "un mayor despliegue de las renovables" y "decrecimiento en el consumo" afirmando que "las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) han bajado en Galicia en un 34% entre 1990 y 2021 gracias principalmente al desarrollo eólico y a la caída de la generación eléctrica con carbón".
 
Sin entrar a valorar ningún tipo de contradicción para Xosé Veiras, miembro de la Federación Galega de Ecoloxistas en Acción y creador del autodenominado Observatorio Galego de Acción Climática "es necesario un fuerte crecimiento adicional de la potencia eólica en Galicia, pero con menor impacto ambiental y mayores beneficios sociales que hasta hoy".

Manoel Santos, coordinador del grupo de voluntarios de Greenpeace Galicia también apuesta por un sistema energético 100% renovable ante la emergencia climática poniendo fin a la generación eléctrica con gas fósil y el cierre definitivo de las centrales de carbón.

Las entidades alertan de que el Anteproxecto de Lei do Clima de Galicia planteada por la Xunta "no incluye objetivos vinculantes y ambiciosos para la reducción de gases de efecto invernadero" y tampoco en materia de energía "a pesar de que su transformación y consumo es responsable del 71% de las emisiones territoriales". Además consideran que "atrasa el horizonte para lograr la neutralidad climática en 2050 cuando sería factible alcanzarla en 2040 o incluso antes".

DIVISIÓN DE ECOLOXISTAS EN ACCIÓN POR EL CONFLICTO EÓLICO EN GALICIA 

Mientras que desde la  Federación Galega de Ecoloxistas en Acción, afín a la directiva estatal de la organización centralizada en Madrid y comandada por Sara Acuña Romero, se defiende sin miramientos la multiplicación de proyectos eólicos marinos y terrestres por toda Galicia si bien en ocasiones manifiestan lo contrario llegando a participar en concentraciones antieólicas, la mayoría de grupos gallegos, organizados bajo la asociación de "Ecoloxistas en Acción Galiza Atlántica e Verde" rechaza de pleno la expansión incontrolada de proyectos energéticos por las graves consecuencias que están teniendo en la práctica sobre el patrimonio natural y cultural, tal y como vienen señalando distintos organismos culturales y entidades conservacionistas de referencia como la Sociedade Galega de Historia Natural.

Ya en 2021 el Consello da Cultura Galega acordó la creación de una comisión especial para analizar "de forma objetiva, técnica, plural, rigurosa y constructiva" el actual Plan Eólico de Galicia y sus afecciones reales sobre el patrimonio natural y cultural considerando en su documento final que si bien en teoría la implantación de energía renovables en Galicia sería un hecho positivo "la manera en la que se está desarrollando resulta negativa" en múltiples ámbitos.

El informe técnico oficial emitido posteriormente por el organismo consultivo consideró que el actual ritmo de instalación de parques eólicos en Galicia "supera la capacidad de carga del sistema natural" y, además "rompe con la imagen del paisaje tradicional y con la memoria colectiva de sus habitantes" suponiendo en consecuencia un perjuicio evidente a nivel natural, cultural, paisajístico, etnográfico e histórico.

Por su parte, para la Sociedade Galega de Historia Natural el descontrol en la proliferación de parques eólicos no es un problema actual, sino que se trata de un hecho que ya se ha venido manifestando en las últimas décadas perjudicando a zonas de gran valor natural. En áreas concretas, como Serra do Xistral, la afectación sobre los ecosistemas de turbera ha sido completamente inasumible, al igual que lo es el nivel de mortandad de aves y murciélagos que anualmente están provocando este tipo de proyectos energéticos por todo el territorio gallego, explica el colectivo.

La entidad, que trabaja con criterios científicos, lo tiene claro: ningún proyecto energético que ponga en riesgo el patrimonio natural o cultural es aceptable. Por eso manifiesta su apoyo a todas las personas y organizaciones que a día de hoy están mostrando una postura crítica frente a la imposición eólica. Como otros grupos recuerda la necesidad de racionalizar el consumo y priorizar el ahorro y la eficiencia energética en todos los ámbitos y también su apuesta por las energías renovables pero considerando ante todo que esta no puede llevarse a cabo a cualquier precio.

Las cifras de generación y consumo parecen respaldar las afirmaciones de las entidades críticas y quienes apuestan por reexaminar el sistema explotación de la energía eólica en el noroeste pues según los datos de Red Eléctrica Española (REE) Galicia exporta casi la mitad de la electricidad que genera y es una de las mayores productoras a nivel estatal -la quinta con un mayor saldo positivo entre lo que obtiene (22.247 GWh en 2022) y lo que consume (13.359 GWh en el mismo período). Y es que al final Galicia, literalmente inundada de parques eólicos, exporta un 66% más de electricidad de la que consume, un gran negocio para las empresas pero no así para el territorio.