El expolio eólico de Galicia explicado a través del caso de EDP Renovables en el parque eólico de Corme

Los siete aerogeneradores del parque eólico de Corme dominan el paisaje del estuario del río Anllóns, perteneciente a la Red Natura / Asociación Salvemos Cabana

6.2.2022

Recientemente, una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha anulado la repotenciación del proyecto de Corme, situado en la localidad coruñesa de Ponteceso. Para el organismo judicial, existió una dejación de funciones por parte de la Administración y se incumplió la normativa europea dificultando la participación pública. Anova analiza esta problemática a través de un artículo de opinión que aquí reproducimos.

¿De qué hablamos cuando hablamos de expolio eólico? el ejemplo de Corme

Cuando hablamos de expolio eólico nos referimos a un modo de implantación y desarrollo eólico al servicio de una élite empresarial que en el sector eléctrico vive de los favores de las administraciones, que con ausencia de planificación racional y de la búsqueda del interés general provoca y externaliza impactos ambientales, paisajísticos, patrimoniales y privativa los beneficios obtenidos de explotar recursos naturales que son puestos a su servicio por los gobiernos.

Nos entramos en esto último: en los enormes beneficios puestos a disposición de un oligopolio en detrimento de la mayoría. Y lo hacemos poniendo un ejemplo, el parque eólico de Corme (O Roncudo), por encontrarse de actualidad al haberse anulado, por sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, la autorización para su repotenciación y por la denuncia de la Plataforma en Defensa do Monte As Salgueiras del papel del Gobierno local y el convenio que ha suscrito el Ayuntamiento con la empresa.

Como bien denuncia la entidad el alcalde de Ponteceso presumía hace poco de un convenio firmado con el Ayuntamiento por la empresa EDP Renovables, propietaria actual del parque por un montante de 240.000 euros para cuatro años. Es decir, cuatro anualidades de 60.000 euros.

El Gobierno local alabó el beneficio que esto suponía para el ayuntamiento y dedicó este presupuesto a asfaltar caminos, haciéndole a la empresa un trabajo encomiable de lavado de imagen mientras parte de su población era privada de sus derechos a la participación pública en el proyecto de repotenciación, como viene a reconocer la sentencia.

Veamos qué significan estos 240.000 euros en relación al negocio de la empresa, concluyendo finalmente si son un gran negocio como dice el alcalde o una tomadura de pelo en forma de migajas como ha denunciado la asociación vecinal.

También podremos extrapolar este ejemplo a la escala gallega, lo que significa la entrega de este sector al oligopolio privado, y lo que podría suponer para la economía del país un modelo con todas las garantías de protección del territorio en manos de la gente, sus instituciones públicas y a favor del bien común.

Veamos:

El parque eólico de Corme consta, después de la repotenciación con una inversión de 18 millones de euros, de 7 aerogeneradores que suman una potencia de 18,30 MW.

Según los datos del proyecto y que constan en el Observatorio Eólico de Galicia es uno de los parques más productivos del país, con 4.212 horas de viento anuales lo que supone una producción estimada de 77.3000 MWh/año.

¿Qué facturación puede suponer esto?

La realidad concreta solo puede darla a conocer la propia empresa, pero lo que sí podemos hacer son estimaciones que nos servirán para calibrar la magnitud del negocio:

(a) Si consideramos que el precio medio en el mercado eléctrico en el 2021 fue de 111,9 euros/MWh y multiplicamos por la producción estimada de 77.300 MWh/año el resultado es una facturación estimada de 8.650.000 euros. ¡¡¡ La facturación de este año sería casi exactamente la mitad de la inversión total de una instalación que tiene una vida útil de 30 años !!!

(b) Si hacemos una estimación más conservadora pensando que no todos los años van a ser los precios tan elevados como en el 2021 -ya se verá- tomando la media del precio del MWh de los últimos 12 años, que es de 60,02/MWh, la facturación ascendería a 4.639.546 euros.

En el primer caso el montante anual del convenio tan publicitado por la empresa y el alcalde no llegaría a representar ni el 1%. Concretamente el 0,69% de la facturación.

En el caso de las estimaciones más conservadoras el porcentaje sería mayor, del 1,2% de la facturación.

Tanto en un caso como en el otro y hagamos una estimación más conservadora o no, el resultado es una desproporción enorme entre lo que la empresa aporta en el convenio y el negocio que hace a partir de unos recursos naturales y de unas normas que deberían estar al servicio de la mayoría de la gente. Aún es más sangrante saber que con la repotenciación efectuada, y si no se remedia por vía judicial la consiguiente reducción de aerogeneradores de 61 a 7 esto supone que, manteniendo la misma potencia gracias a aerogeneradores mucho más altos, EDP se ahorra más de 300.000 euros de canon eólico anual.

Negocio redondo...para la empresa, y el alcalde haciéndole de publicista como la Xunta de Galicia hace a nivel gallego, vendiendo la supuesta creación de riqueza y empleo.

Porque estaría bien que alguien, mismamente la empresa, dijese el número de empleos que crea el mantenimiento de 7 aerogeneradores, sabiendo además como la propia industria de componentes está cerrando en Galicia.

Por eso, además de rechazar este modelo impuesto por la Xunta en Galicia que es nocivo a nivel ambiental, paisajístico, patrimonial y agresivo con los habitantes del rural, en lo que son cuestiones innegociables, también denunciamos que supone un robo y una hipoteca económica para décadas al entregar el sector eléctrico nuevamente a un oligopolio.

Y nos preguntamos cual es el interés de no apostar por otro modelo planificado, democrático y democratizado, y cuidadoso con los valores que también es necesario preservar en un contexto de crisis ambiental, pero que además sea económicamente justo y que sirva para reducir la desigualdad y no para incrementar los privilegios.