La privación como arma de guerra contra la población civil: MSF denuncia que Israel ha llevado a Gaza a niveles “alarmantes” de desnutrición infantil y materna por las restricciones impuestas a la entrada de ayuda humanitaria
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| Médicos Sin Fronteras califica como "crítica" la situación en Gaza por el bloqueo israelí / Wikimedia Commons |
11.5.2026
Médicos Sin Fronteras ha lanzado una de sus denuncias más duras sobre la situación en Gaza desde el inicio de la ofensiva israelí. La ONG sostiene que las restricciones impuestas por Israel a la entrada de alimentos y ayuda humanitaria han provocado niveles “alarmantes” de desnutrición entre mujeres embarazadas, recién nacidos y bebés, en lo que considera una crisis “totalmente provocada” y una grave vulneración de los derechos humanos de la población palestina.
Médicos Sin Fronteras advierte de que el bloqueo y las limitaciones sostenidas al acceso de suministros básicos están teniendo consecuencias devastadoras sobre la salud de miles de familias gazatíes. “La crisis de desnutrición fue totalmente provocada”, afirma Mercè Rocaspana, responsable médica de la unidad de emergencias de la organización. Antes de la guerra, recuerda MSF, la desnutrición en Gaza era “prácticamente inexistente”. Ahora, el hambre se ha convertido en una amenaza cotidiana.
Los datos recopilados por la ONG dibujan un escenario extremo. MSF analizó la situación de 201 madres atendidas en unidades neonatales de los hospitales Nasser y Al Helou entre junio de 2025 y enero de 2026. Más de la mitad sufrió desnutrición durante el embarazo y una de cada cuatro seguía desnutrida al dar a luz. Entre los bebés nacidos de madres desnutridas, el 90% fue prematuro y el 84% presentó bajo peso al nacer.
La imagen que emerge de esos datos es la de una generación marcada desde antes de nacer por el asedio, la destrucción del sistema sanitario y la escasez de alimentos. Para las organizaciones humanitarias que operan sobre el terreno, la situación ya no puede explicarse únicamente como una consecuencia indirecta de la guerra, sino como el resultado de políticas deliberadas que impiden el acceso a bienes esenciales para la supervivencia de la población civil.
“El hambre se utiliza deliberadamente como medio de control”, denuncia José Mas, responsable de la unidad de emergencias de MSF. La acusación conecta con las reiteradas advertencias lanzadas en los últimos meses por organismos internacionales y agencias de Naciones Unidas, que han alertado del riesgo de hambruna y del colapso humanitario en la Franja.
MSF también subraya que incluso los programas de alimentación terapéutica encuentran enormes obstáculos para funcionar. Entre octubre de 2024 y diciembre de 2025, la organización trató a 513 bebés menores de seis meses con desnutrición aguda. Sin embargo, casi un tercio abandonó el tratamiento debido a los desplazamientos forzosos y la inseguridad constante derivada de los ataques y evacuaciones.
Mientras continúan las negociaciones internacionales para intentar consolidar un alto el fuego estable, las organizaciones humanitarias insisten en que la entrada parcial y limitada de ayuda no basta para revertir el desastre. Gaza necesita corredores humanitarios permanentes, acceso masivo de alimentos y combustible, y el fin de las restricciones que impiden reconstruir hospitales y garantizar atención médica básica.
La denuncia de MSF vuelve a colocar el foco sobre el coste humano del bloqueo israelí y sobre las posibles responsabilidades derivadas del uso del hambre y la privación de ayuda como herramientas de guerra. Para cientos de miles de palestinos atrapados en Gaza, el deterioro ya no se mide únicamente en cifras de muertos y heridos, sino también en bebés que nacen desnutridos y en familias enteras que sobreviven sin acceso regular a comida, agua potable o atención sanitaria.
