La OMS cifra en 63 los ataques a centros sanitarios en el Líbano y alerta del colapso del sistema por los bombardeos de Israel sobre infraestructuras esenciales para la población civil
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| Los bombardeos israelíes han devastado barrios enteros en territorio libanés / Pexels |
26.3.2026
La escalada de violencia en Líbano está teniendo un impacto devastador sobre su sistema sanitario. Al menos 63 ataques contra centros de salud han sido registrados desde principios de marzo, según datos de la Organización Mundial de la Salud recogidos por organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras.
Este dato sitúa a las infraestructuras médicas en el centro del conflicto y refleja el progresivo colapso de la atención sanitaria en el país. Hospitales, clínicas y centros de atención primaria han sido alcanzados en bombardeos o han quedado fuera de servicio por la inseguridad creciente.
Las consecuencias son inmediatas: al menos 54 centros de atención primaria han tenido que cerrar y cinco hospitales han sido evacuados, dejando a miles de personas sin acceso a servicios básicos de salud.
El impacto también se mide en vidas humanas. Según la OMS, los ataques han provocado la muerte de al menos 40 trabajadores sanitarios y más de 90 heridos, lo que reduce aún más la capacidad de respuesta del sistema en un momento crítico.
Aunque la cifra total asciende ya a 63 ataques, la propia OMS venía alertando previamente de una tendencia creciente: solo en las primeras semanas de marzo había verificado decenas de incidentes contra instalaciones médicas, evidenciando una escalada sostenida contra la sanidad.
COLAPSO DEL SISTEMA Y DESPLAZAMIENTO FORZADO DE LA POBLACIÓN
El deterioro del sistema sanitario coincide con un desplazamiento masivo de población. Más de un millón de personas han abandonado sus hogares, muchas sin acceso a medicación, tratamientos o seguimiento de enfermedades crónicas. En este contexto, los pocos centros que siguen operativos trabajan al límite, con personal exhausto y recursos cada vez más escasos.
Desde el terreno, Médicos Sin Fronteras advierte de que el número de ataques no solo refleja la gravedad de la crisis actual, sino que compromete el futuro del sistema sanitario libanés. La destrucción de infraestructuras médicas y la inseguridad constante dificultan cualquier posibilidad de recuperación a corto plazo.
La Organización Mundial de la Salud ha reiterado que los centros sanitarios y el personal médico deben estar protegidos en todo momento según el derecho internacional humanitario, y ha alertado de que continuar con estos ataques profundiza una crisis que deja a la población sin uno de sus servicios más esenciales: la atención médica.
