La guerra de Irán y la tormenta perfecta del diésel: la sombra de la escasez y el aviso que nadie quiso escuchar

El diésel es el combustible que mueve la economía real / Pexels

30.3.2026

El conflicto armado en Oriente Medio ha abierto una grieta en el sistema energético mundial que ya se deja sentir en España con especial crudeza: el diésel, el combustible que mueve camiones, tractores y buena parte de la economía real, empieza a escasear y a encarecerse por encima de la gasolina. No es una anomalía pasajera, sino el síntoma de un problema estructural que llevaba años gestándose.

EL CUELLO DE BOTELLA DEL DIÉSEL

El detonante inmediato está en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La interrupción parcial de ese flujo ha provocado lo que la Agencia Internacional de la Energía ya califica como una de las mayores crisis de suministro de la historia.

Pero no todos los combustibles se ven afectados por igual. El diésel depende en gran medida de crudos de alta calidad -precisamente los más abundantes en Oriente Medio-, lo que explica que su precio esté subiendo más rápido que el de la gasolina. En España, en apenas semanas, el gasóleo ha llegado a encarecerse el doble que la gasolina. Y la consecuencia es directa: cuando falta ese tipo de petróleo, las refinerías no pueden compensarlo fácilmente con otros crudos. Y el resultado no es solo caro: es insuficiente.

ESPAÑA: MÁS PROTEGIDA PERO NO A SALVO

España parte con cierta ventaja. Su sistema de importación está más diversificado que el de otros países europeos, con proveedores que van desde África hasta América Latina. Sin embargo, esa fortaleza relativa no elimina el problema de fondo: el mercado global. Cuando el suministro escasea, el petróleo no va al que tiene contratos, sino al que paga más. Como ya advierten expertos, las grandes economías pueden acaparar cargamentos desviándolos en el último momento, incluso pagando penalizaciones. Esto convierte la seguridad energética en una ilusión frágil. Porque si bien España puede resistir mejor, no puede aislarse del contexto internacional.

ANTONIO TURIEL: "EL DIESEL ES LA SANGRE DEL SISTEMA"

El científico del CSIC Antonio Turiel lleva años alertando de este escenario. Su diagnóstico es claro: el problema no es solo geopolítico, porque “el diésel es la sangre del sistema económico”. Sin él no funcionan ni el transporte de mercancías, ni la agricultura, ni la maquinaria pesada.

En esta línea Turiel insiste en que el conflicto en Irán ha acelerado una crisis que ya estaba en marcha. La clave está en la disponibilidad real de petróleo exportable: de los cerca de 100 millones de barriles que se producen al día, menos de la mitad llega al mercado internacional. Y de ese volumen, una parte crucial pasa por Ormuz. Por ello, cuando esa arteria vital se bloquea, el sistema entra en shock.

DEL ENCARECIMIENTO AL RACIONAMIENTO

El siguiente paso, advierten los expertos, puede ser más duro que la subida de precios: la escasez física, planteando abiertamente la posibilidad de medidas de racionamiento si el conflicto se prolonga. No como una hipótesis extrema, sino como una consecuencia lógica de un déficit persistente de suministro que se aplica cuando los mercados dejan de equilibrar oferta y demanda. Todo ello, además, en un país como España, donde sectores como el turismo -muy dependiente del transporte- representan una parte clave del PIB. 

Así, la crisis energética deja de ser un problema abstracto para convertirse en una cuestión cotidiana porque la guerra en Irán no ha creado el problema sino que lo ha hecho visible. Y ahora, con el sistema tensionado al máximo, la pregunta ya no es si habrá escasez, sino como se gestionará en un contexto de menos energía disponible, más competencia por los recursos y decisiones políticas cada vez más difíciles.