La AIE alerta de una crisis energética a escala global y pide recortar cuanto antes el consumo de petróleo

La AIE ha advertido que la guerra de Irán puede estar provocando "la mayor disrupción de la oferta de la historia del mercado mundial de petróleo" / Tony Wu

21.3.2026

La Agencia Internacional de la Energía ha elevado el tono ante la tensión en los mercados y ha advertido de que el conflicto en Oriente Medio puede estar provocando “la mayor disrupción de oferta de la historia del mercado mundial del petróleo”, con el flujo por el estrecho de Ormuz circulando “a cuentagotas” y con el riesgo de que el impacto se prolongue “seis meses o más”. En paralelo, el organismo insiste en que no hay una sola salida de oferta: también hay que recortar la demanda cuanto antes.

Ese es el eje del informe A 10-Point Plan to Cut Oil Use, publicado por la AIE, que plantea diez medidas de aplicación inmediata para rebajar el consumo de crudo en las economías avanzadas. El documento calcula que, si se aplicaran en su totalidad, esas acciones podrían recortar el uso de petróleo en 2,7 millones de barriles diarios en los próximos cuatro meses. Entre las propuestas figuran limitar la velocidad en carretera en 10 kilómetros por hora, trabajar desde casa hasta tres días por semana cuando sea posible, abaratar el transporte público, impulsar los días sin coche en grandes ciudades y fomentar el uso compartido del automóvil.

La receta de la AIE también pasa por reducir los vuelos cuando existan alternativas, dar prioridad al tren de alta velocidad o nocturno frente al avión, mejorar la eficiencia en el transporte de mercancías y acelerar la adopción de vehículos eléctricos y más eficientes. El organismo subraya que, aunque muchas de estas medidas no sustituyen por sí solas la oferta perdida, sí pueden aliviar la presión sobre los consumidores y las empresas, contener los precios y ganar tiempo mientras se estabiliza el mercado.

En la misma línea, Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, sostiene que los mercados y buena parte de los responsables políticos están infravalorando la magnitud del golpe y no basta con amortiguarlo, sino que las medidas de emergencia no deben quedarse en un parche temporal, defendiendo que, además de responder al shock inmediato, los gobiernos deben reforzar la transición energética aumentando la tasa de electrificación del sistema para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un descenso sostenido de la demanda de petróleo.