El fantasma de un accidente nuclear planea sobre un Oriente Medio en llamas: la ONU advierte de una catástrofe humanitaria sin precedentes tras el ataque a Irán

Protesta contra la guerra en Washington D.C. / Diane Krauthamer

21.3.2026

Con los precios del petróleo por las nubes y cientos de miles de desplazados en el territorio libanés bombardeado por Israel, el organismo teme que el conflicto sea ya "totalmente incontrolable".

La guerra en Oriente Medio ha entrado en una fase desconocida y aterradora. Lo que comenzó como una ofensiva militar focalizada se ha transformado en pocas semanas en un incendio regional que ya no solo se mide en número de víctimas -miles- sino en una amenaza existencial para el planeta: el riesgo inminente de un accidente nuclear.

Las señales de alarma han saltado desde la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hanan Balkhy, directora regional de la organización, no ha ocultado su pesimismo ante la posibilidad de que los bombardeos alcancen instalaciones atómicas o deriven en el uso de armamento no convencional. "El peor escenario es un incidente nuclear, y es lo que más nos preocupa", advirtió Balkhy en declaraciones recogidas por la oficina de prensa de la Organización de las Naciones Unidas. La experta fue tajante sobre la incapacidad de respuesta ante un evento de tal magnitud: "Por mucho que nos preparemos, nada puede impedir los daños que se producirán y las consecuencias durarán décadas".

HOSPITALES BAJO LAS BOMBAS Y LLUVIA TÓXICA 

La situación sobre el terreno describe un paisaje de desolación. En Irán, los ataques aéreos han golpeado viviendas, escuelas y refinerías en veinte provincias. La población no solo huye del fuego; ahora se enfrenta a la "lluvia tóxica" provocada por el incendio de depósitos de petróleo y a la escasez crítica de agua potable.

En el Líbano, la crisis es igualmente dramática. Una de cada cinco personas ha abandonado su hogar ante la ofensiva israelí contra posiciones de Hezbolá. La ONU estima que ya hay 700.000 desplazados en el país, muchos de ellos hacinados en escuelas y edificios públicos y la situación revela una vulnerabilidad extrema: "Las mujeres y las niñas son las más afectadas en cualquier crisis, y esta no es una excepción", denunciaron desde la agencia de salud sexual y reproductiva (UNFPA), alertando sobre la falta de cuidados obstétricos para miles de embarazadas en medio del caos.

UN "CHOQUE" ECONÓMICO GLOBAL 

Más allá de las fronteras del conflicto, las ondas del enfrentamiento armado están haciendo temblar la economía mundial. El Estrecho de Ormuz, el cordón umbilical del petróleo global, se encuentra bloqueado o bajo fuego, lo que ha disparado el precio del barril de crudo disparado por encima de los 100 dólares.

Esta escalada no es solo un problema para los conductores europeos; es una sentencia de hambre para los países más pobres. Rupa Chanda, directora de comercio de la ESCAP, señala que la interrupción de las rutas marítimas está provocando una escasez de insumos esenciales y un encarecimiento de los fertilizantes y el trigo. Países como Afganistán, ya debilitados por décadas de crisis, se ven empujados ahora a un abismo mayor al no poder recibir suministros básicos.

LLAMAMIENTO A LA DIPLOMACIA Y EL DIÁLOGO 

Ante este escenario de "guerra sin fronteras", el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha lanzado un llamamiento desesperado desde Bruselas. Guterres ha pedido a Estados Unidos e Israel el cese de los ataques, y a Teherán que deje de hostigar a sus vecinos.

"Es hora de que la fuerza del derecho prevalezca sobre el derecho de la fuerza. Es hora de que la diplomacia se imponga a la guerra", sentenció Guterres. Sin embargo, con las líneas del frente moviéndose cada día y el espectro de la radiación planeando sobre la región, la pregunta que recorre las cancillerías internacionales es si no será ya demasiado tarde para frenar una inercia que amenaza con llevarse por delante la estabilidad del siglo XXI.