'Ecologistas indignadas': una corriente interna crítica con la actual deriva de Ecologistas en Acción califica la situación de "límite" y pide "un cambio de rumbo urgente" para el regreso al activismo de base y la supervivencia de la organización

Críticos con el rumbo de Ecologistas en Acción consideran que la organización ha perdido la esencia que le dio origen y sentido / Anete Lusina

9.12.2023

Un grupo de miembros activos de la organización publican una carta abierta y elaboran un extenso informe en que analizan en profundidad la situación de la entidad "con la sensación generalizada de que se ha perdido una de las claves fundamentales que daban sentido a la misma, y que no es otra que el activismo".

Según explican los ecologistas, esta pérdida de activismo de las bases, que a su vez están formadas por grupos locales a su vez compuestos están compuestos por personas voluntarias, viene dada por una serie de factores que tienen que ver tanto con la estructura organizativa "como con la pérdida de horizontes fundacionales".

"En relación  a la estructura, detallan, se  observa  con desaliento cómo  la desmotivación surge al comprobar las actuales semejanzas entre nuestra organización -constituida como confederación de federaciones que agrupan asociaciones sin ánimo de lucro- con una empresa en la que priman las actividades económicas relacionadas con la contratación de personas y servicios frente a las acciones propiamente ecologistas, desprovistas estas últimas de todo tipo de recursos".

Para los activistas la actual cúpula de la organización está "muy preocupada por justificar el abundante dinero proveniente de fundaciones, no muy alejadas de lo que llamamos capitalismo verde", habiéndose establecido una dinámica "que es reflejo de la ley del silencio que impera en cualquier organización que pretenda mantener privilegios a cualquier precio". Por este motivo, y de forma continua, "se ha producido un desplazamiento a los márgenes de todas aquellas voces que cuestionaban en algún u otro momento determinados posicionamientos" habiendo perdido la democracia interna "todo su valor inicial", lo que ha derivado al extremo de que actualmente, la toma de decisiones de la organización "abarca un pequeño número de personas".

"En este sentido, no se ha dudado en tratar de expulsar a los grupos y a las personas más rebeldes como forma de prevenir una rebelión generalizada o de conservar el poder conseguido; si bien, estas acciones no vienen motivadas solo por una cuestión de intereses individuales sino por la propia idiosincrasia adquirida de manera artificial: en la medida que la organización es prisionera de capitales que fomentan una determinada y acelerada transición energética, cualquier obstáculo a esta transición ha de ser frenado en seco", explican desde la corriente crítica, que detalla que "es en este contexto donde deben situarse las derivas nocivas que se han ido adoptando de forma casi automática y es por esto que resulta tan complicado permanecer en esta organización sin sufrir algún tipo de presión. "De hecho, los que se van dicen: 'No nos vamos, nos echan', porque así ha sido realmente el proceso vivido en Galicia y porque las estratagemas ejercidas sobre el grupo de Zamora han hecho imposible su permanencia", denuncia el colectivo activista.

"Pero no todas las personas indignadas con esta organización deciden marcharse, muchas de ellas se quedan, nos quedamos; y ellas, lo que piensan, lo que pensamos, es que es urgente un cambio de rumbo que reconduzca la situación hacia un auténtico activismo y una recuperación de los motivos esenciales ecologistas, devolviendo la organización a su ser primigenio y apartada de toda tentación de convertirse en un ecologismo útil para el Sistema, más cuando los grandes problemas a nivel planetario que nos acechan son sistémicos y no solo territoriales o sectoriales", exponen desde la corriente crítica.

"Nos vamos y nos quedamos, pero no sin antes dejar para el análisis algunos de los casos que nos han llevado hasta aquí, pues no hay rectificación posible sin una reflexión detallada de lo acontecido, al encuentro siempre de la verdad", concluyen los activistas en su misiva.

Carta abierta e informe de "Ecologistas indignadas" (133 páginas)