Comunidades indígenas de Chile mantienen abierta una disputa internacional contra la energética estatal noruega Statkraft en defensa de sus espacios sagrados
![]() |
| El río Pilmaiquén está reconocido por las comunidades indígenas mapuche williche como de especial relevancia en el plano espiritual / Pexels |
30.5.2026
Colectivos sociales denuncian afectación de territorios de especial relevancia cultural y religiosa y falta de consulta previa, mientras la multinacional defiende la legalidad de sus operaciones.
El conflicto entre comunidades mapuche williche del sur de Chile y la empresa energética noruega Statkraft continúa abierto más de una década después de la llegada de los proyectos hidroeléctricos a la cuenca del río Pilmaiquén, un territorio considerado de especial relevancia espiritual por parte de organizaciones indígenas de las regiones de Los Ríos y Los Lagos.
La controversia se centra principalmente en los proyectos hidroeléctricos desarrollados en la zona y en la protección del complejo ceremonial de Kintuante, un espacio que diversas comunidades identifican como un sitio sagrado vinculado a prácticas religiosas, culturales y territoriales del pueblo mapuche williche.
Las primeras movilizaciones contra las iniciativas energéticas comenzaron durante la tramitación de proyectos impulsados por la entonces Empresa Eléctrica Pilmaiquén. En 2015, la compañía estatal noruega Statkraft adquirió los activos de la empresa chilena y pasó a controlar los proyectos en la cuenca del Pilmaiquén.
Desde entonces, organizaciones indígenas han cuestionado la compatibilidad de las centrales hidroeléctricas con la preservación de espacios ceremoniales y han denunciado que los procesos de consulta realizados no han garantizado una participación adecuada de las comunidades afectadas.
EL RÍO COMO TERRITORIO ESPIRITUAL
Las comunidades opositoras sostienen que el conflicto trasciende una discusión ambiental o energética pues según han planteado públicamente dirigentes mapuchewilliche y otras organizaciones, el río Pilmaiquén forma parte de un territorio con valor espiritual y ceremonial, por lo que cualquier intervención sobre sus alrededores tendría implicaciones que no pueden evaluarse únicamente mediante criterios técnicos o económicos.
Diversas organizaciones indígenas han señalado además que el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por Chile en 2008, obliga a desarrollar procesos de consulta previa cuando proyectos de esta naturaleza puedan afectar directamente a pueblos indígenas.
RETIRADA DEL PROYECTO OSORNO
Uno de los hitos más importantes del conflicto se produjo en enero de 2023, cuando Statkraft anunció el desistimiento definitivo del proyecto hidroeléctrico Osorno. La empresa explicó entonces que la decisión se produjo tras un proceso de diálogo con actores locales y señaló que buscaba contribuir a la construcción de acuerdos en el territorio.
La retirada fue interpretada por las comunidades opositoras como un triunfo de años de movilización social, recursos judiciales y campañas internacionales destinadas a impedir la construcción de la central. Sin embargo, el conflicto no concluyó con esa decisión.
Las organizaciones indígenas sostienen que siguen existiendo diferencias respecto a otros proyectos e intervenciones en la cuenca del Pilmaiquén, especialmente en relación con el proyecto Los Lagos y con la protección de espacios considerados culturalmente significativos.
DENUNCIA INTERNACIONAL CONTRA STATKRAFT
En septiembre de 2023, representantes de comunidades mapuche williche presentaron una denuncia ante el Punto Nacional de Contacto (PNC) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en Noruega.
La reclamación sostiene que Statkraft habría incumplido las directrices de la OCDE para empresas multinacionales en materias relacionadas con derechos humanos, participación indígena y procesos de debida diligencia.
En septiembre de 2024, el organismo noruego resolvió admitir parcialmente la denuncia para continuar examinando aspectos relacionados con la evaluación de impactos, la participación significativa de las comunidades y las obligaciones de diligencia empresarial.
Mientras tanto, las comunidades mapuche williche continúan reclamando el reconocimiento integral del valor espiritual y territorial del Pilmaiquén frente al planteamiento especulativo de proyectos energéticos multinacionales.
