100.800 euros de condena a un cazador por la muerte de la hembra de lince ibérico Nenúfar

Ejemplares de lince ibérico en Castilla-La Mancha / Bharath Kumar Venkatesh

24.3.2026

La resolución también le impone tres años de inhabilitación para el ejercicio de actividades relacionadas con la caza, y considera probado que actuó con imprudencia grave.

Los hechos se remontan al 14 de junio de 2019, cuando un agente medioambiental localizó el cadáver del animal en un coto de caza de Menasalbas, conocido como La Batinosa. Nenúfar había sido reintroducida en febrero de 2017 dentro del proyecto de recuperación de la especie y llevaba un radiotransmisor de seguimiento. La lince criaba entonces a cuatro cachorros; uno de ellos apareció muerto días después y el resto, por la corta edad que tenían, probablemente no sobrevivió a la ausencia de la madre.

La investigación de la Guardia Civil identificó meses más tarde a un hombre por un presunto delito contra la flora y la fauna. Según se expuso durante el proceso judicial, el cazador reconoció que disparó al animal al confundirlo con un zorro. En el juicio celebrado en octubre de 2023, las acusaciones ecologistas pidieron hasta tres años de prisión y 270.000 euros de responsabilidad civil, mientras que otras partes plantearon penas inferiores.

La sentencia llega en un momento en el que la recuperación del lince ibérico sigue siendo uno de los mayores éxitos de conservación en la península, aunque no exento de amenazas. El último censo oficial del Ministerio para la Transición Ecológica sitúa la población en más de 2.400 ejemplares, con un crecimiento sostenido en los últimos años. Aun así, las muertes por causas no naturales -especialmente atropellos- continúan siendo un factor crítico para la especie.

El caso de Nenúfar reabre además el debate sobre los controles y la responsabilidad en la actividad cinegética en entornos donde conviven especies protegidas. Organizaciones conservacionistas vienen reclamando desde hace años mayores exigencias en la identificación de las piezas, formación obligatoria más estricta y una revisión de los protocolos de seguridad, al considerar que errores de este tipo, con consecuencias irreversibles, evidencian fallos estructurales en la gestión de la caza en zonas de alto valor ambiental.