Un estudio científico interdisciplinar de cuatro universidades y el CSIC apela al principio de precaución y recomienda excluir la eólica marina y las pruebas piloto como el PLEMCAT de la Red Natura y las áreas protegidas del Mediterráneo

La investigación insiste en la necesidad de realizar evaluaciones científicas que sean independientes, apropiadas y exhaustivas en los proyectos de eólica offshore / Wikimedia Commons

23.9.2023

Especialistas de la Universitat de Girona (UdG), el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), la Universitat de Barcelona (UB), la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC) publican un nuevo trabajo inserto dentro del proyecto BIOPAIS, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

El estudio da a conocer nuevos resultados sobre "la notable interacción existente entre los proyectos de eólica marina y las áreas marinas protegidas en el Mediterráneo occidental" y recoge que nueve zonas destinadas a la energía eólica marina y un proyecto piloto se solapan o limitan con áreas marinas protegidas que forman parte de la Red Natura 2000.

En su investigación, los científicos destacan "la notable interacción existente entre los proyectos de eólica marina y las áreas marinas protegidas del Mediterráneo occidental" / ICES Journal of Marine Science

En la actualidad hay 47 zonas y tres proyectos piloto en el Mediterráneo Occidental destinados al desarrollo de energía eólica marina, unas iniciativas que buscan aprovechar la fuerza de viento que se produce en alta mar para generar electricidad. De este total, el estudio detalla que cuatro de estas zonas y un proyecto piloto se solapan con alguna área marina protegida Natura 2000; cinco zonas son adyacentes; y el 90 % del resto se sitúa a una distancia de menos de 30 kilómetros.

El equipo científico formado por especialistas en biología marina, oceanografía física, geografía, derecho e ingeniería pide en su estudio máxima "cautela" a la hora de implantar proyectos de eòlica marina que puedan afectar a áreas protegidas. El trabajo ha sido publicado recientemente en la revista internacional ICES Journal of Marine Science con el título 'Floating offshore wind farms in Mediterranean marine protected areas: a cautionary tale'. 

La investigación incluye, además, una serie de recomendaciones para abordar la implantación de la eólica marina con el objetivo de preservar las áreas marinas protegidas del Mediterráneo de los potenciales efectos negativos provocados por infraestructuras energéticas como las turbinas eólicas flotantes, que califica de "tecnología muy incipiente" sobre la que "todavía hay muy poca información sobre sus impactos ecológicos".

El estudio concluye que, como norma general, el desarrollo de la eólica marina en el Mediterráneo debe quedar excluida de la Red Natura 2000 y de cualquier otra área marina protegida, así como de sus zonas de amortiguación. Los autores de la investigación consideran que dentro de esta premisa también deben incluirse las "pruebas piloto".

Por otra parte, el estudio destaca que "no se debe dar por hecho que el desarrollo de este tipo de proyectos puedan ser beneficiosos para la biodiversidad" como se ha referenciado sobre otras investigaciones realizadas en el Mar del Norte, ya que el contexto del mar Mediterráneo es notablemente distinto y además "no hay estudios al respecto".

"En todos los casos se debería respetar el Principio de Precaución teniendo en cuenta la profunda interacción entre las áreas marinas protegidas y los proyectos de eólica marina y la poca información existente sobre los impactos ecológicos de la eólica flotante como la que se quiere instalar mayoritariamente en Mediterráneo -por ejemplo en el golfo de Roses-, a diferencia de lo que ocurre con la eólica fija, básicamente utilizada en el mar del norte", afirman los investigadores en el documento.

Finalmente, el trabajo insiste en la necesidad de realizar evaluaciones científicas que sean apropiadas y exhaustivas, tal como indica la normativa europea, para todos aquellos proyectos que puedan afectar a zonas pertenecientes a la Red Natura 2000. "Estas evaluaciones, que son obligatorias, deben ser rigurosas e independientes de los estudios de las empresas energéticas promotoras y deben determinar, caso por caso, la viabilidad o no de cada proyecto" pues "aunque estas iniciativas pueden aportar beneficios en términos de reducción de CO2 y de seguridad energética, hay que valorar muy bien los riesgos para la integridad ecológica de las zonas protegidas afectadas", concluyen los investigadores.